lunes, 26 de febrero de 2018

LA TEBAIDA Y EL MUNDO VISUAL DEL MEDIOEVO

Todo en la vida va evolucionando con el transcurrir de los años; la conciencia perceptiva del hombre es un ejemplo de ello. El psicólogo  norteamericano James Jerome Gibson “Identifica trece variedades de “cambios sensorios” de la perspectiva, impresiones visuales que acompañan a la percepción de profundidad o relieve sobre una superficie continua y la profundidad de un contorno”(Hall,2003:233).Los pintores de la edad media dominaban solamente tres de las trece perspectivas (Hall,2003:107). Estas perspectivas se encuentran en el grupo denominado como perspectivas independientes de la posición o movimiento del observador  y son las siguientes: En primer lugar, la perspectiva aérea la cual “indica la distancia, pero no con tanta seguridad”. En segundo lugar, la de continuidad de silueta o contorno que se evidencia en el “modo en que un objeto oculta (eclipsa) a otro determinando si éste está detrás de aquél o no”. Finalmente, la de ubicación relativamente ascendente del campo visual en la cual “la superficie del globo parece subir de los pies al nivel de los ojos. Cuando más se aleja uno del suelo, más pronunciado es el efecto” (Hall, 2003: 235-237).


Al mirar la Tebaida, pintada por Gherardo Di Jacopo Starnina en el año 1410, se puede corroborar lo afirmado en el párrafo precedente. En principio, se hace difícil tener una idea clara de la distancia aproximada entre los elementos que conforman el paisaje. Asimismo, es evidente el proceso de ocultamiento; se nos hace muy fácil darnos cuenta que elemento está ubicado por delante y que elemento está ubicado por detrás  de otro. Además, podemos darnos cuenta que para observar los objetos cercanos dirigimos la mirada hacia abajo y para observar los objetos lejanos dirigimos la mirada hacia arriba. Sin embargo, es evidente que el artista medieval aún no tenía el criterio de que el tamaño de los objetos disminuye con la distancia. En la pintura se puede ver que todas las personas tienen aproximadamente el mismo tamaño, no importa la ubicación que tengan en el paisaje. Inclusive, algunas embarcaciones y edificaciones cercanas se ven más pequeñas que las personas—Esto me hace recordar al aspecto que tenía el nacimiento o belén que armaban en casa de mi abuela por Navidad donde usted podía encontrar una gallina más grande que la mula y el buey juntos— Edward Hall explica, basándose en un estudio del arte medieval, que todo esto se debe a que “el hombre de occidente no distinguía todavía entre el campo visual (la imagen verdadera en la retina) y el mundo visual, o sea lo que se percibe. Porque pintaban al hombre no como lo registra la retina sino como se percibe (magnitud humana)”(Hall,2003:107).

REFERENCIA

Hall, E.(2003).La Dimensión Oculta. México. Siglo Veintiuno Editores S.A. de C.V.


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